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Con la proximidad de la Navidad a menudo tendemos a consumir de forma exagerada, comprando de forma compulsiva, o recurrimos a regalos innecesarios o alimentos excesivamente ricos en calorías.
Os propongo algunas ideas que pueden suponer alternativas saludables para practicar un consumo más responsable, ecológico y solidario en estas fechas.

Foto: anjuli_ayer

Foto: anjuli_ayer

1. Hacer una lista con los productos necesarios que vayamos a utilizar, planificando con antelación los menús de las fiestas. De esta manera la compra resultará más económica, evitaremos despilfarros innecesarios y el menú será más equilibrado.

Foto: contemporaneas

Foto: contemporaneas


2. Elegir productos frescos y de temporada, con poco embalaje y a poder ser, ecológicos: resultarán más sabrosos y estarán libres de aditivos.
En los pequeños comercios de nuestra ciudad o mercados agrícolas cercanos encontraremos productos locales. Existen también cooperativas o grupos de consumo que ponen en relación directa a productores locales con los consumidores.
Ayudaremos a reforzar la economía local y preservar el medio ambiente.

3. Reutilizar los objetos o juguetes en buen estado que ya no se usan, o elaborar regalos artesanos. Además, las vacaciones son un buen momento para hacer manualidades navideñas con los niños: por ejemplo, hojas decoradas con purpurina, guirnaldas de frutas secas, piñas pintadas…
Evitar el uso del acebo, en peligro de extinción, o el musgo.

Foto: Paulo Roberto Cortes

Foto: Paulo Roberto Cortes


4. Optar por alimentos sanos, cambiando algunos productos «típicamente navideños», por otros igualmente deliciosos pero más saludables:

– Sustituir los langostinos, muy ricos en colesterol, sobre todo cuando se consumen a la plancha, por otros mariscos como las almejas o mejillones.
– Sustituir los embutidos ricos en grasa por opciones más ligeras: conservas de pescado, salazones de pescado, fiambres de pavo, de venado, jamón de pato, cecina de vaca

No olvidar las ensaladas ni las frutas y verduras frescas, nos ayudarán a mantener la línea y a sentirnos más ligeros. Serán siempre preferibles a las típicas frutas desecadas, a la fruta en almíbar o a las conservas de verdura.

Reducir el consumo de bebidas alcohólicas, recurriendo a zumos gasificados, infusiones, por ejemplo de frutos rojos, té verde o rojo, o los exclusivos vinos desalcoholizados.

– Sustituir los mantecados por polvorones elaborados con aceite de oliva.

– Regalar cestas de frutas de temporada y frutos secos, frutas tropicales…

5. Rechazar los alimentos con muchos envases y envoltorios innecesarios y apostar por los productos de formato familiar: generan menos residuos y suelen ser más económicos.
Utilizar con mesura el papel de aluminio y el film transparente para almacenar alimentos o sobras de comida. Una opción interesante es guardar los alimentos en «tuppers» reutilizables o tarros de cristal.
Evitar en lo posible los productos de usar y tirar: vasos de plástico, manteles, servilletas de papel…

Foto: Craig Morey.

Foto: Craig Morey.


6. En el tiempo libre, aprovechar para oxigenarse y dar paseos por rutas saludables, donde podemos, por ejemplo, aprovechar para recoger madroños.
Estos frutos proceden del arbusto del mismo nombre y se recogen en los meses de invierno. Son muy ricos en potasio, aunque por su efecto astringente y su facilidad para fermentar generando alcohol, no conviene tomar más de un puñado al día. Podemos preparar con ellos Mermelada de madroño.

7. Optar por regalos no materiales, como una salida cultural, excursiones o viajes, clases deportivas, etc; y para relajarse, podemos regalar una sesión de spa, baños árabes, masajes, sesión de chocoterapia…

8. Si nos animamos a la repostería casera podemos preparar, por ejemplo, unas galletas suecas de jengibre, típicas de estas fechas.


Artículo publicado anteriormente en Cocinar rico y sano.